EL PUNTO Y LA RAYA, BARCELÓ EN LA CATEDRAL

 

Joan Bauzà i Bauzà

 

 

 

Los sociólogos P. Berger y Th Luckman firmaron conjuntamente un estudio que profundiza la distinción ya clásica entre carisma e institución. Toda organización social con vocación de duración tiene que contar imprescindiblemente con personajes carismáticos y estructuras institucionales. El carisma queda usualmente a cargo del individuo y las estructuras, de los colectivos. El carisma dice a momento, a espontaneidad, a menudo a improvisación y suele conducir a una originalidad que, con un poco de suerte, alcanza incluso la genialidad. La institución dice a proyección a largo plazo, a identidad programática, a estabilidad social i suele asumir la transmisión cultural entre generaciones.

En los inicios del XX, Gaudí fue el carisma, y la catedral fue la institución. En los inicios del XXI la Catedral vuelve a ser la institución y ahora asume el carisma, Barceló. El artista mallorquín acaba de concluir una intervención importante en la Capilla del Santísimo. ¿Qué es lo que ha aportado al patrimonio cultural del primer  monumento religioso de la isla la parte carismática de Barceló y la parte institucional de la catedral? Lo que a cada parte le es propio.

Barceló ha aportado la introducción del arte contemporáneo en un templo siete veces centenario, ha aportado imaginación creativa y fantasía exuberante, ha interpretado con lenguaje renovado un evangelio redactado en los años noventa de nuestra era.

La Iglesia ha aportado la estructura ya erigida del gótico, ha aportado la nave lateral que mira al mar, el ábside urgido de ser puesto a la altura artística de los otros dos. La institución eclesial no ha aportado ninguna forma, ha aportado otros dos elementos decisivos, la temática y la programación, esto es, el texto y el contexto.

La creatividad del artista ha sido totalmente libre, pero no ha partido de cero. Aun habiendo salido de él la ilusión y la disposición a realizarla, ha sido la suya una obra de encargo, y el encargo fue preciso: la capilla tiene que pasar de ser  de san Pedro a ser del Santísimo. El tema ha de ser el del “Pan para la vida del mundo”, el capítulo evangélico a glosar ha de ser el sexto de san Juan, la interpretación del Señor no ha de ser la del Jesús histórico de hace siglos, sino el Resucitado que actualmente es alimento para el hombre.

Éste fue el encargo explícito, el texto. La institución ha tenido a su cargo igualmente la iconografía global del templo, el contexto en el que quedaría fijada la intervención de Barceló. El contexto ha venido dado por el tratamiento eucarístico otorgado a los dos ábsides de las dos naves hermanas. El resultado ha sido espectacular. Ha surgido el tríptico eucarístico más monumental de la Iglesia católica: al fondo de la nave de la Almoina, el Corpus Christi, en la nave central la mesa del altar, y la nave del mar, el Sagrario para la adoración de la reserva y el compromiso de la fraternidad.

Carisma e institución, incluso no siendo siempre conscientes de su propia función, tienen en el entramado social cada uno su espacio. También tienen su propio tiempo. Dice el libro de Qohelet que hay un tiempo para cada cosa. Debe ser por eso que hay épocas más carismáticas y épocas más institucionales. Es probable que se dé un tiempo en el que la atención se pose sobre la originalidad de las formas, como es probable que en otras épocas ella se dirija al conjunto temático.

A veces los puntos olvidan que son parte de una raya y a veces es la raya que se olvida de los puntos que la constituyen. Los grandes conjuntos monumentales de la historia, como es el caso de las catedrales, han sido fruto de la decisión de dos partes para llevar a término un proyecto que a cada una les superaba. El éxito del punto es que sea creativo, el éxito de la raya es que sea sabia. En la raya de la catedral, Barceló ha puesto un punto.

La dialéctica entre carisma e institución siempre está presente. Lo está tanto, que también lo está en el interior de cada uno de los dos. Son carismáticos, en las religiones, los profetas, y pretenden serlo los líderes fundamentalistas. En el mundo del arte son instituciones las estructuras académicas y luchan por serlo, las mercantilistas.

   
 
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