miquel barcelÓ en la catedral de mallorca. Su obra en la Capilla del SantÍsimo

 

Joan Darder Brotat, deán-presidente de la Catedral de Mallorca

 

 

 

Escribo estos apuntes día 31 de enero de 2007, dos días antes de la inauguración-bendición de la obra de Miquel Barceló en la” capilla del Santísimo” de la Catedral de Mallorca (llamada también anteriormente "de San Pedro) y tras siete años de vivir y moverme en el círculo donde se cocía esta intervención de arte contemporáneo en nuestra Catedral gótica.

PREHISTORIA

            Todo empezó con un “rumor”, no sé si creado, pero sí creador del resultado final. En la "Universitat Illes Balears" (U.I.B.), año1999, un amigo del pintor Miquel Barceló propaga este rumor: la Universidad de Barcelona quiere nombrar al artista de Felanitx doctor “honoris causa”. Por ahí empieza la prehistoria de su investidura universitaria y de su intervención en nuestra Seo: dos profesoras y un funcionario de nuestra Universidad acuden a París para ofrecerle a Barceló esta distinción, como quien se adelantara a los catalanes. Él exige dos condiciones: (1) antes de recibir el doctorado debe realizar una gran obra en Mallorca, su tierra y (2) la investidura será original, el discurso será ver y contemplar su obra ya realizada. Nunca más volvió a hablarse de la “iniciativa” de la Universidad catalana.

            Las catedráticas de la U.I.B., Dras. Mercè Gambús y Catalina Cantarellas y el escritor Gabriel Mesquida dan los primeros pasos  proponiendo al Obispo Mons. Teodoro Úbeda una intervención de Miquel Barceló. Cuentan con la mediación y el apoyo decidido del canónigo Pere Joan Llabrés (+). Porque, hay que decirlo, el lugar que Miquel Barceló deseaba para su gran obra en Mallorca era su Catedral (el segundo lugar de Mallorca por número de visitantes; el primero, lo ocupan las Cuevas del Drac). Mn. Llabrés empieza su labor de captación de canónigos a favor de esta intervención aún sin concretar.

            Al inicio de las conversaciones se habla de una magna exposición de la obra del pintor en el interior de la Catedral. Pronto se desiste de este proyecto y se busca un sitio y un contenido para una obra nueva. Irán  pasando, en distintos tanteos y conversaciones, de unas gárgolas a una capilla lateral que se destinaría a la celebración del sacramento de la penitencia, hasta llegar al lugar definitivo: a la nave absidal de la capilla conocida como la de san Pedro o del Santísimo. El pintor aspiraba todavía a más: a la capilla real o presbiterio, convertida también en coro por el genial arquitecto Antonio Gaudí. Pero nadie en la Catedral hubiera aceptado una intervención de Barceló sobre la gran reforma gaudiniana.

UN “SÍ” CORTO, PERO SUFICIENTE

            Día 16 de diciembre del 2000, en la reunión capitular que yo presidí (por ausencia de Mn. Joan Bestard, el deán-presidente por aquellos años, que preparaba su tesis doctoral en Roma), se aceptó la intervención de Miquel Barceló. Pero conviene decirlo con la exactitud que se dio: con un” sí” muy corto, el suficiente, pero sin que sobrara ningún voto.
            Sabíamos que el Obispo Mons. Teodoro Úbeda veía con buenos ojos la intervención del artista de Felanitx. Pero con eso tampoco quiero decir que su posición ----que no imposición- fuera determinante. No siempre el criterio del Obispo o del Deán sale adelante. A veces puede resultar lo contrario. Don Teodoro llegó a entusiasmarse con la maqueta de la cerámica que vio en el Palacio episcopal y más aún cuando contempló las  ilustraciones de Miquel Barceló en la edición de la “Divina Comedia”. Ante la maqueta, estando en la antesala de su capilla privada, dijo el Obispo: “quiero ser enterrado aquí”. Lo dijo, ciertamente, por ser la Capilla del Santísimo y por la obra que iba a realizarse, sin contar que tenía la muerte tan cerca.

            En el Cabildo catedral de Mallorca no reinaba el mismo entusiasmo que en el ánimo de don Teodoro. La ventaja que nos da la “democracia” es poder decir y decidir lo que pensamos que es mejor. Tampoco tiene la garantía absoluta de acertar objetivamente. El Cabildo catedral es un colegio de presbíteros esencialmente democrático. Pusimos tres condiciones para que la obra pudiera ejecutarse:
            1.- Que las obras a realizar obtuvieran en todo momento la aprobación civil y eclesiástica correspondiente (Consejo Insular, Delegación diocesana del Patrimonio, Ayuntamiento…);
            2.- Que no costara nada (“ni un duro” decidimos entonces) a la Iglesia diocesana ni a la Catedral;
            3.- Que antes de cada fase (cerámica, mobiliario litúrgico y vitrales), el artista presentara su proyecto a la aprobación del Cabildo catedral.

ANTE LA CAPILLA DEL SANTÍSIMO

            Algunos ya la vieron. Día 2 de febrero podréis asistir a la Misa en el altar mayor y a la inauguración y bendición de las obras llevadas a cabo en la capilla del Santísimo. Las tardes de los días 2, 3 y 4 de febrero  serán de “puertas abiertas”. Y conviene recordar que, en cualquier día y hora de “visita cultural o turística”, la entrada a los museos, Catedral y claustro es gratuita para todos los residentes en las Islas Baleares.

            Nos encontramos ya en la capilla del Santísimo de la Catedral de Mallorca. En aras de la claridad, dividiré este largo período de obras en cuatro fases. La maqueta se elaboró en el verano de 2001 y los vitrales se colocaron en diciembre de 2006. Hubo un año largo intermedio de inactividad.

FASE 0: LO QUE SE HA QUITADO

En esta capilla podía contemplarese antes el retablo neoclásico de san Pedro con las estatuas originales de san Juan Bautista y san Bruno, de Adrià Ferran. Ahora el lienzo de Jesús entregando las llaves a san Pedro, que ocupaba el centro del retablo, y las dos imágenes están en la capilla que hay entre el portal mayor y la capilla de la Inmaculada.

Los mausoleos de los Obispos Bernardo Luis Cotoner de Oleza (1671-1684) y Miguel Salvà Munar (1852-1873) se han trasladado respectivamente a las capillas laterales del Sagrado Corazón y del Descendimiento.

Se derribó el último piso de  la caseta adosada a la Catedral en la cara que mira al  mar y que había servido como garita de centinelas.

La valiosa reja construida para este lugar, donación del canónigo Barbarini, por el momento se guarda hasta que se resuelva su ubicación más adecuada dentro de la Catedral. Se decidirá en breve el sistema de protección más conveniente después de las obras efectuadas.
           
            La piel cerámica ha ocultado una pintura gótica sobre la pared de esta capilla, a mano derecha. Pienso que era compatible salvaguardar la pintura para su contemplación con la nueva actuación.

FASE 1: LA CERÁMICA

Mn. Pere J. Llabrés (+)  asesoró al artista en el tema bíblico y teológico. Le explicó el mensaje que la Iglesia quería transmitir al dotar y decorar esta capilla con arte contemporáneo. Mostrar a Jesús como "Pan de Vida para el Mundo" en el doble sentido de (1) Pan para el espíritu en la Eucaristía y (2) Pan que es símbolo de alimento y ayuda para todo indigente. La multiplicación de los panes y peces y el agua convertida en vino en las bodas de Caná han sido su fuente de inspiración.

Se trata de la tercera capilla absidal de nuestra Catedral. Mirando desde los bancos, al fondo de la nave izquierda, vemos la capilla del “Corpus Christi” (con el excelente retablo barroco de Jaume Blanquer, s. XVII) que muestra la institución de la Eucaristía. En la capilla real-presbiterio (s. XIV) restaurada por Gaudí, a donde trasladó el coro (1904-1914), se celebra la Eucaristía en el altar mayor, consagrado en 1269. La tercera capilla es la del Santísimo donde el Pan consagrado se reserva y recibe adoración. Aquí es donde ha intervenido el artista Miquel Barceló.

La piel cerámica, que se extiende sobre 300 m2 de pared, la trabajó el artista en Vietri sul Mare (Nápoles) y se concluyó su colocación en esta capilla el día 7 de julio de 2003.

En la parte izquierda vemos el Mar Mediterráneo, con sus olas en la parte superior, lleno de peces, convertidos en pescados en la parte inferior. Distinguimos cuatro anzuelos con y sin cebo.

En la parte derecha podemos contemplar los frutos de la tierra: panes, racimos, higos, limones, granadas, berenjenas, una manzana con un cuchillo, una col…En este lado derecho y en el centro del gran retablo de cerámica hay muchas tinajas que nos evocan las bodas de Caná.

En el centro del tríptico (mar, humanidad y tierra con sus frutos) vemos, abajo, como un altar de calaveras, más arriba, el sagrario y, por sobre,  la silueta del Señor Resucitado con sus cinco llagas. Según ha dicho ahora M. Barceló, es su autorretrato). Esta representación del Resucitado y el montón de cráneos es lo que viene siendo más criticado del gigantesco puzzle cerámico.

FASE 2: ”MOBILIARIO” LITÚRGICO

Me refiero al altar, ambón, sede presidencial y bancos para los concelebrantes. Todo ello, en piedra de Binissalem. Diseñado por Miquel Barceló con la ayuda del arquitecto de la Catedral,  Dr. Sebastià Gamundí Boscana.

No creo que sea muy preciso hablar de “mobiliario” ("muebles" = objetos transportables) cuando solo el altar, formado por una sola pieza, pesa cinco toneladas.

Dejó sin hacer el Crucifijo y el candelabro. Mejor dicho, no le gustó el  pie con repisas a varias alturas que había hecho para sostener velas y flores y no lo ha reemplazado.

La tumba del obispo Teodoro, de feliz memoria, queda entre el sagrario y el altar.

FASE 3: LOS VITRALES

El mismo artista Miquel Barceló ha querido realizar los cinco vitrales que nunca se habían abierto. Pintor, ceramista, escultor, vidriero artístico...

Presentó dos proyectos de cartones diferentes al Cabildo catedral, que fueron aprobados sucesivamente, pero los cinco vitrales colocados son distintos a los propuestos y no pasaron por nuestra aprobación. El artista se define como un creador en cambio continuo. No es fácil adivinar cuando dice la última palabra.

Me encantó la última idea que le oí sobre estos cinco vitrales. Nos la explicó “in situ” a los miembros del Patronato “Art a la Seu” antes de realizar los “definitivos” y  ante unas pruebas que no resultaban satisfactorias. Pero la realidad no ha alcanzado lo prometido. Para mi gusto, a estos ventanales les falta luz y alegría. El color dominante es oscuro y triste. No son éstos los colores que Mallorca disfruta con el Mar Mediterráneo.

Nos explicó que no serían unos ventanales de colorines, sino que dentro del color de nuestro mar, con diversos tonos y matices (aprovechando la desigual luz de los cinco ventanales)  mostraría lo que una persona puede ver cuando se sumerge a 6 u 8 metros de profundidad: peces, algas, hierbas… Esta luz propiciaría un clima sereno para la oración.
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Es una obra que ha sido controvertida por diversos motivos y  seguirá siéndolo por un tiempo. La crítica purifica y hace crecer. El tiempo y la serena reflexión dejan las cosas en su sitio y dan la razón a quien la tiene. En estos días en que celebramos el VII Centenario de nuestra Catedral e inauguramos las obras realizadas en la capilla del Santísimo hay diversos protagonistas que movilizan a mucha gente, incluidos nuestros Reyes. ¿Quién es el protagonista principal: el Santísimo (o sea, Jesús en la Eucaristía), el artista Miquel Barceló o la Catedral de Mallorca? Cada uno puede elegirlo libremente.

   
 
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